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martes, 23 de agosto de 2016

Ciencia y Filosofía I

   
Hace poco, me decía un amigo que, hoy día, la filosofía no servía para nada, que la ciencia había solucionado todas las cuestiones que se había planteado la filosofía. En tan rotunda afirmación es fácil encontrar la reprobación a su propio razonamiento que vamos a sintetizar en dos calificativos: la filosofía es holística y crítica.  Es holística porque hace referencia a la totalidad, (del griego hólos), y ya decía Aristóteles que: “el todo es mayor que la suma de las partes”. Es crítica porque la filosofía trabaja haciendo preguntas, es decir, cuestionando la realidad, poniendo en duda lo ya sabido.

   ¿No te irrita comprobar lo estúpidas que son algunas de las soluciones tecnológicas que se dan en nuestra vida cotidiana y que la gente acepta de forma acrítica? Pondremos un ejemplo que, personalmente, me enerva por su irracionalidad. ¿Habéis visto esos carteles luminosos móviles que ponen en los comercios, con especial frecuencia en las farmacias, en los que un texto aparece desplazándose de derecha a izquierda? El comercial que lo ha vendido, (uno de ellos es un amigo mío que mantiene una gran empresa familiar que da de comer a mucha gente honestamente vendiendo estas y otras cosas), el comercial, digo, en el ejercicio de su oficio ha animado al dueño del comercio a que haga saber a los viandantes todo lo que le apetezca comunicar, pues el cacharro en cuestión lo permite, y el dueño, generalmente farmacéutico, ha puesto algo así: 

Farmacia Galán y Garrido. Todo tipo de especialidades farmacéuticas, homeopatía, preparados, fórmulas magistrales. Abierto todos los días de 9 a 14 horas por la mañana y de 17 a 21 horas por las tardes, sábados hasta las 22 horas. Cerramos los domingos y festivos. 12:45 horas. 57º 

   Éste último dato, que es el único que a mí me interesa cuando miro estas cosas, suele estar muy modificado al alza cuando le da el sol al luminoso. Yo he visto a una persona salir corriendo espantada hacia su casa al ver la cifra de grados centígrados que aparecía en la farmacia de mi calle.

   ¿Algún farmacéutico se ha creído que alguien va a estar parado algunos minutos en mitad de la acera leyendo un texto como éste? Primero eran unas cruces de farmacia (es decir verdes) que daban la hora y la temperatura de la calle, alternándose. Pero algún genio de la electrónica pensó que tal cosa podía evolucionar hacia la aberración que estamos comentando ahora. Y lo hizo. Nadie se va a parar a leer eso porque para poderlo ver bien en un espacio tan corto se necesita que las letras viajen a una velocidad excesivamente lenta, con lo cual la lectura de tan edificante texto te puede llevar un par de minutos o más. ¿Habéis visto a gente parada en mitad de la calle leyendo con interés el texto de uno de estos cacharros? ¿A que no? De modo que casi nadie en mi barrio conoce lo que se afirma en el cartel de la farmacia de mi calle.  Si has tenido la suerte de que al pasar te daban la temperatura actual, pues eso que te has encontrado; si no, sólo has visto unas letras que caminan de derecha a izquierda y nada más.

   Para hacer una crítica de una cosa hace falta cuestionarla y eso no está de moda, por eso se dice que la filosofía no se lleva. Naturalmente que no: a ningún fabricante le interesa que la gente se pare a evaluar su producto, es mejor que lo acepte acríticamente. Hoy día se ha instalado una mentalidad que supone que todo lo que es nuevo es mejor que lo que había antes y esto no siempre es cierto. Vale, acepto que en muchas ocasiones tal afirmación es cierta y la tecnología nos ayuda a mejorar la vida cotidiana, pero, ¿es mejor, por ejemplo, escuchar música en un teléfono que en uno de esos equipos de sonido antiguos con sus altavoces de madera? La virtud del teléfono móvil es que te permite escuchar sonidos (en ningún caso llegaría yo a calificarlos de música), y que lo puedas hacer en cualquier momento y en cualquier lugar, pero el problema es que, a partir de la generalización de los teléfonos móviles, la gente ya no compra equipos de sonido. Están superados, dicen acríticamente. Un teléfono móvil no supera a un équido de sonido a la hora de escuchar algo como puede comprobar cualquiera que no sea sordo. Pero ahí estamos: escuchando música con peor calidad que lo hacían nuestras abuelas cuando la escuchaban en los transistores de pilas.


   Todo esto no quiere decir que no me gusten las novedades y que no reconozca las aportaciones que la ciencia primero y la tecnología después han supuesto para la mejora de la vida humana como ya pronosticaba al final del Renacimiento Sir Francis Bacon. Lo que no me gusta es que se acepten las cosas acríticamente porque entonces hemos abierto las puertas de par en par para que nos engañen y eso es exactamente lo que están haciendo las grandes empresas de monopolios multinacionales y los políticos, que son sus lacayos en el negocio de engañar a la gente. 

viernes, 1 de julio de 2016

Reacciones a las elecciones III Respuesta a Pablo Echenique

Pablo Echenique lanza una docena de preguntas para tratar de averiguar cuál es el motivo de la pérdida de votos de Podemos y le pide a las organizaciones territoriales que valoren cada uno de los doce motivos que presenta el responsable de Organización y contesten al test propuesto. Sin embargo, pienso que Pablo no ha incluido, la que para mí, es la principal causa de esta pérdida: jugamos el partido adaptándonos a su juego. ¿A qué juego? Se preguntará: al juego del P.P., desde luego, por eso ese partido ha sido el gran beneficiado.

Dice el diario PÚBLICO: “El P.P. ha crecido en todos los territorios donde se destaparon casos de corrupción desde el 20-D”. La explicación es muy sencilla, durante la campaña de diciembre el debate versó principalmente sobre la corrupción del Gobierno, la crisis económica y sus consecuencias para las clases trabajadoras. En esos territorios que ampararon tanta corrupción hubo desafección de algunas personas decentes, pues personas decentes las hay en todas partes, incluso entre los votantes del P.P.

Sin embargo, en la segunda campaña, la de junio, el tema fue quién pacta con quién. El espectáculo de los partidos haciendo juegos malabares para articular pactos sin conseguir formar gobierno mientras el P.P. se callaba ha sido, a mi parecer, la causa del fracaso del P.SO.E., de ciudadanos y de Podemos, donde el desencanto de algunos exquisitos, (que la izquierda siempre está llena de ellos), asqueados con los movimientos maquiavélicos de unos y otros, se ha llevado muchos votos a la abstención.

Mientras, en los territorios que en diciembre perdieron votos por la corrupción se ha producido una recuperación porque ahora lo que se debatía era otra cosa y, en ese juego, el que mejor ha aguantado ha sido el P.P. Además, la mayoría de ellos siempre va a votar haga lo que haga su partido. 

Reacciones a las elecciones II

Esta semana he cogido por ahí esta cita.
Gobernar a base de miedo, es muy eficaz. El miedo hace que no se reaccione, el miedo hace que no se siga adelante. El miedo es mucho más fuerte casi, desgraciadamente, que el altruismo, que el amor, que la bondad. El miedo nos lo están dando todos los días en los medios de comunicación”. José Luis Sampedro.

Las razones de la desafección de algunos izquierdistas.

- debate ideológico oportunista: ácratas en el 15M, anticapitalistas después, y al final: comunistas o socialdemócratas, no sabemos. Anti-sistemas o populistas según la mayoría de la prensa “profesional”.
- Inoportunidad del referéndum catalán en este país donde el franquismo alcanza hasta a una gran parte de la izquierda cuando se tocan las “esencias patrias”.
- Confusión entre Izquierda Unida y Podemos. Lo que parecía una buena idea no se ha llevado bien, había que haber marcado más una unión estratégica y las diferencias de cada uno. Gente de I.U. que no apoya socialdemócratas y gente de Podemos que no va con el P.C.E. La matraca socialdemócrata de Pablo y la matraca comunista de Garzón.
- La lluvia fina de todos los días metiéndose con Podemos y, sobre todo, en donde ya gobierna que son los ayuntamientos del cambio. La magnífica labor de éstos aparece en la prensa como una banda de gamberros irresponsables dilapidando el dinero del contribuyente. Un periodista como Ignacio Escolar, poco defensor de la casta, ha dicho que la gente no ha entendido que Podemos no apoyara al P.S.O.E. y C’s el 20D.
- Lo del sorpasso sonaba muy mal y ha creado mala prensa entre la izquierda.
- El sentido crítico de que siempre hace gala la izquierda ha sido demoledor. El voto de U.P. se ha ido a la abstención.
- A mucha gente hay que darle tiempo para que: a) se convenza de los objetivos de la izquierda; y b) para que confíe en que U.P. es capaz de llevarlos a buen fin.
- La impaciencia de querer arreglar el país de un plumazo, como siempre pasa en este bendito país. Santiago y cierra España.
- La irrupción del Brexit dos o tres días antes ha debido ser crucial para que la gente se volviera más conservadora a todos los niveles: en el nivel de la izquierda-derecha y en el nivel de lo nuevo-lo viejo. La proximidad a las elecciones ha sido la razón de que este hecho haya pasado inadvertido en las encuestas. En cuanto a las encuestas a pie de urna, los votantes del P.P. y del P.S.O.E. se avergüenzan de reconocer que votan a partidos tan corruptos.
- Es increíble el altísimo nivel de autocrítica de la izquierda. Todos están contento menos nosotros. El P.S.O.E. ha perdido la mitad de sus votantes y tampoco pasa nada.

Solo está derrotado el que deja de soñar. 

Reacciones a las elecciones I

Como en la izquierda no buscamos astucias para justificar las derrotas, hoy decimos todos que no hemos ganado. Y es verdad. No sé por qué motivo las encuestas, incluso las últimas, las de a pie de urna, nos daban más votos de los que luego han sido. Da igual. El caso es que ahora hay que seguir. 
¿No parece que cuando alguien juega un partido, de futbol o de lo que sea, y se deja contagiar por el juego del otro al final pierde el partido? Esa es la impresión que tengo desde diciembre. 
En estos meses se ha hecho un esfuerzo para “pulir” detalles de la estrategia que pudieran impedirnos ganar y creo humildemente que ahí nos hemos equivocado. Por ejemplo, la definición ideológica. Podemos no tiene por qué definirse. Sabemos el trabajo que hay que hacer y eso es suficiente, no necesitamos presentarnos como comunistas (Garzón dixit) ni como anti-capitalistas, como dijo Teresa Rodríguez, ni socialdemócratas, como se dijo en las últimas semanas de esta segunda campaña. Lo que importa es que ha habido una transferencia enorme de dinero desde los asalariados de todo tipo hacia el capital, y eso se tiene que acabar. Lo que importa es que en España no hay un proyecto de país y Podemos sí lo tiene, como por ejemplo, el plan de transición energética que redactó con Equo, que supondría la rehabilitación de miles de edificios para mejorar su eficiencia energética, así como la promoción decidida de las energías limpias. Lo que importa es que la austeridad hay que cambiarla por trabajo, y por trabajo bien hecho. Eso es lo que hay que decirle a la gente, no que venimos a instaurar una segunda socialdemocracia y que, esta sí, va a ser la buena. No señor, venimos a cambiar las cosas con cabeza, con moderación, pero con firmeza. Venimos a terminar con las puertas giratorias, con la economía de la corrupción, con el despilfarro político en las administraciones. Venimos a acabar con el gasto innecesario en armamento y en operaciones de prestigio que ya no nos sirven de nada porque nuestro desprestigio no lo arregla ni la virgen del ministro ese que oye voces. Tenemos un proyecto que está muy claro y no hay que andar vendiendo “crecepelos” porque no lo necesitamos, tenemos un producto magnífico, a ver si nos enteramos, pero no necesitamos comerle el coco a nadie. Sólo hay que vender honestamente lo que tenemos que es mucho y muy bueno. 

Una vez más, hemos empezado por Maquiavelo. Vayamos al grano, que la gente tiene muchos problemas y no quiere ver torear a los políticos, quiere soluciones. Ya sé que no nos dejan vivir. Que tienen los medios de comunicación para hablar todos los días de Venezuela, para decirnos que los griegos no han podido y que lo único que podemos hacer es postrarnos ante la troika y encomendarnos a la Merkel y al Deutsche Bank. Pero, qué le vamos a hacer: habrá que trabajar mucho para llegar. Pues empecemos ya, que corre prisa. Hablemos de economías, de derechos y libertades, hablemos de propuestas y dejémonos de marear la perdiz que para eso ya ha habido muchos antes que nosotros que lo hicieron y que lo siguen haciendo. Las cosas no se hacen solas y esto lleva mucho curro.

miércoles, 9 de marzo de 2016

La vieja Europa



La pequeña localidad de Hallstatt es una metáfora de lo que es Europa. Voy a contar por qué me lo parece a mí.

Hallstatt es una aldea de Austria que está cerca de Salzburgo en el Tirol, en lo que llaman el Salzkammergut. Allí, el paisaje está formado por escarpadas montañas que caen hasta un lago, (que, por supuesto, se llama Hallstatter See). En las paredes de la montaña, justo antes de sumergirse en las frías aguas del lago, se construyó la población que en la actualidad cuenta con 815 almas según la Wikipedia. Crear ese burgo ahí fue casi un milagro pues no había sitio donde edificar las casas. Este empeño por asentarse en tan escarpado lugar se debe a que en la zona había minas de sal, preciado mineral en la antigüedad. Ya en la Edad del Hierro, una de las primeras culturas de la que se descubrieron restos fue la conocida como cultura de  Hallstatt, pues ya en esta época el sitio estaba habitado. Las dificultades para el desarrollo urbano del pueblo fueron tales que en un momento dado, en el siglo XVI, tuvieron que sacar todos los restos del cementerio para poder seguir construyendo. No obstante, esos restos fueron catalogados marcándose el nombre, profesión y fecha de fallecimiento en sus cráneos, tal como se pueden ver hoy día en el osario donde fueron colocados, en el Hallstatter Beinhaus. Tan importante era el enclave para el comercio de sal que en esa época construyeron una tubería a base de troncos vacíos hasta el lago Ebensee (a más de 30 kilómetros de distancia) por la que hacían circular el preciado mineral en forma de salmuera. Todas estas circunstancias hicieron que la villa fuera uno de los enclaves más pintorescos de Europa, formando parte hoy del Patrimonio de la Humanidad declarado por la UNESCO. Hasta tiempos recientes, sólo se podía llegar hasta allí cruzando el lago en barco o atravesando, mediante estrechos senderos, las encrespadas laderas de aquellas montañas, de manera que, los escasos habitantes de la localidad, tenían el privilegio de disfrutar en exclusiva aquellos parajes magníficos.

Posteriormente, cuando estas actividades mineras fueron decayendo, es de suponer que el sitio se convirtiera en un reducto privilegiado, donde unos pocos podían disfrutar de esos paisajes sin que nadie viniese a molestarles. Es de imaginar que tal exclusividad tendría un elevado coste en el mercado inmobiliario y que los privilegiados propietarios con capacidad para adquirir casas en la pequeña localidad habrían de pertenecer casi exclusivamente al estamento nobiliario, o ser, cuando menos, prósperos burgueses de la zona con deseos de disfrutar de su solitario privilegio a cualquier precio.
   
Sin embargo, con el tiempo se realizó una bien asfaltada carretera que atravesando la ladera mediante túneles permite hoy día llegar hasta el mismo corazón del pueblo. Pero había pocos alojamientos turísticos y, es de imaginar, que los viajeros se acercarían a conocer ese pueblo, sacarían unas cuantas fotos, contemplarían asombrados aquel panorama, y luego se irían a Salzburgo o a otras localidades bien dotadas de alojamientos y restaurantes. Pero un día alguien vio la posibilidad de negocio que ofrecía construir un camping en la localidad y así nació el campin Klausner-Höll: “Wir sind ein Familienbetrieb und haben für Sie vom 15. April bis 15. Oktober geöffnet”. 

Ein Familienbetrieb, es decir, un establecimiento familiar. Este establecimiento, facilita ahora que numerosos turistas, de esos que cruzan Europa de punta a punta, pasen por aquí para disfrutar de las maravillosas vistas y del pintoresco casco urbano de Hallstaat, como sucedió una mañana de verano hace unos años en que, dos familias españolas viajábamos con la pretensión de recalar alguna jornada en tan singular paraje. Después de atravesar los magníficos túneles que permiten cruzar la montaña hasta el corazón del pueblo, nos detuvimos en un parque tratando de encontrar alguna indicación del camping Klausner-Höll. Me bajé de mi vehículo, vestido de pantalón corto, con una camiseta informal, una gorra de visera que apenas tapaba mi meridional cabellera, (entonces aún morena), de europeo mediterráneo, y me dirigí hacia una pareja mayor elegantemente vestidos, (ella con una pamela y un vestido, ambos de color beis, él con un traje gris claro y corbata), al objeto de pedirles información para localizar el camping. Amablemente me dirigí a ellos en mi torpe alemán saludándoles cortésmente y preguntándoles por el campin Klausner-Höll. Ellos se cruzaron conmigo con su rostro impertérrito y su mirada fija en el horizonte, con una elegancia propia del “Ancien régime”, tal vez molestos por las bárbaras invasiones que habían convertido esa paradisíaca porción del Imperio Austro-húngaro en una ruta de turistas apresurados por culpa de lo cual, cualquiera podía pisar aquel paraíso poniendo fin a la exclusividad de sus propiedades urbanas. Siguieron su camino y no se dignaron en dirigirme la palabra.

Esa es la exclusividad de esta maravillosa Europa. Esa es la actitud con la que miramos a esos refugiados que vienen del sur, de Africa, o del Este, de Oriente Medio. Nosotros aquí, tan elegantes. Con tanta cultura y educación. Con nuestro Himno a la Alegría de Schiller-Beethoven.


O Freunde, nicht diese Töne!
Sondern laßt uns angenehmere anstimmen,
und freudenvollere.
Freude! Freude!

¡Oh amigos, no en esos tonos!
entonemos otros más agradables
y llenos de alegría
¡Alegría! Alegría!




martes, 9 de febrero de 2016

Títeres y tarambanas.

No creo que nadie, de entre los que se rompen la camisa y critican los títeres de Madrid, vayan a hacer nunca nada parecido a una actividad artística, teatral o narrativa, en general. No creo. Pero yo les diría que tuvieran cuidado con tanto alabar las leyes antigualla, no sea que un día de estos se lleven preso con las manos atadas por delante a un hijo, a un amigo o alguien muy próximo a ellos. Mira lo que ha pasado con las leyes contra el “blanqueo de dinero” que se hicieron para acabar con la financiación de ETA, (es legal aún decir ETA sin que te acusen de enaltecimiento del terrorismo), y ha resultado que el Partido Popular va a quedar disuelto en el asunto del  blanqueo de capitales, de momento en el País Valencià y mañana no sabemos hasta dónde pueden llegar las cosas. De todo esto de los títeres, no sé si los que critican la obra de teatro se dan cuenta de que han ingresado en prisión incondicional sin fianza dos españoles cuyo único delito es dedicarse al mundo de los títeres.

Se podrá decir que con el dolor de las víctimas no se juega y todo eso que dicen los que estuvieron años negociando con el Movimiento de Liberación Vasco, como los llamaba un expresidente español. De acuerdo, el dolor de las víctimas está por encima de cualquier consideración. Creo que en esto estamos de acuerdo. Pero, de la misma manera, estaremos de acuerdo en que esto de los títeres siempre ha sido así. Es algo tan conocido que la Wikipedia dice de los títeres de cachiporra: “El argumento, sencillo, atávico e infantil, suele tener como desenlace, como en muchas historias de los títeres tradicionales, una buena paliza, varias persecuciones a garrotazo limpio y un gran cachiporrazo final que deja K.O al malo de turno”. Hasta aquí nada polémico. Otra cosa es lo que cada uno considere como “malo de turno”, pero eso, señores, cae dentro de la libertad de expresión de cada cual. Yo por todo eso no soy, precisamente, un fanático de este tipo de dramaturgia. Los títeres son así. Llevan siglos siendo así y, hasta ahora, a nadie habían metido en la cárcel por ello.

Cualquier observador imparcial puede darse cuenta de que en todas estas polémicas hay una intención clara de hacer la vida imposible a la pobre Manuela Carmena. ¿Alguien recuerda la portada de LA RAZÓN diciendo que la alcaldesa de Madrid había arrancado una flor en sus vacaciones andaluzas que era una especie protegida? Que la Junta de Andalucía contestara al día siguiente diciendo que esa flor no era una especie protegida no tuvo la menor incidencia en el debate: la imagen de la regente del consistorio ya había sido deteriorada con una estupidez que asombraría a cualquiera que tuviera un resquicio de inteligencia entre sus odios. 

Cualquiera que observe lo que está pasando me tiene que dar la razón si tiene en cuenta que:
   1º La obra se estrenó en Granada, donde el ayuntamiento es del P.P. y nadie la prohibió.
   2º Esta compañía ya había trabajado en Madrid contratada por la anterior alcaldesa Ana Botella.

¿A qué viene tanto revuelo y por qué las duras consecuencias que ha tenido para los autores de esta bufonada de carnaval?
Si nos van a quitar la libertad de expresión se van a encontrar con la decidida oposición de una parte importante de la población, pero los miserables que trabajan para sacar rédito político a esta comedia, (me refiero a la prensa militante de la derecha y a los oportunistas de todo signo), conseguirán lo que se merecen: el olvido general de un país inteligente y decidido a vivir su libertad.


¡Viva el carnaval! 

lunes, 8 de febrero de 2016

Recordando a los científicos españoles.


                España es un país especial, cuyo momento de mayor esplendor se produce con Felipe II, en la época del imperio donde nunca se ponía el sol según la consabida expresión que nos enseñaban en el colegio de mi infancia. En el colegio no nos enseñaban que Felipe II hizo un decreto que prohibía a cualquier español estudiar en las academias extranjeras que, por la época, empezaban a proliferar por toda Europa. Eran los primeros pasos de la modernidad que venía de la mano de Francis Bacon, en Inglaterra, de René Descartes en Francia, de Gottfried Leibniz en Alemania, y muchos otros; en España hay una larga lista de intelectuales y hombres de ciencia en el humanismo renacentista de los siglos XV y XVI, pero en el siglo posterior al Concilio de Trento (es decir, en el XVII), desaparece el interés por la ciencia para evitar conflictos con la Santa Inquisición. ¿Alguien puede nombrar un científico español del XVII, cuando la ciencia inicia su carrera ascendente en toda Europa?

                Dicen Carlos Solís y Manuel Sellés en “Historia de la ciencia”, (Espasa, 2005, p. 335): “… la estima que el llamado Rey Prudente [Felipe II] tenía por la ciencia era peculiar, pues la consideraba un saber secreto que se podía comprar y mantener oculto para que no contaminase a sus súbditos. Por un lado compraba instrumentos y contrataba alquimistas y técnicos de cualquier parte de Europa, mientras que por otro prohibía a los españoles salir a las universidades europeas y leer libros peligrosos para el alma”. La Academia de Matemáticas fue “sustituida por el Colegio Imperial, regentado por los jesuitas, que se entregaron a dar un barnizado superficial a la nobleza a base de curiosidades experimentales sin meterse en profundidades teóricas siempre sospechosas”. Tal vez esta sea una de las razones por las que el prestigioso historiador del periodo, Geroffrey Parker, califique a Felipe II de “El rey imprudente”.

                Puede pensarse que esta época es la que ocasiona la decadencia de la patria, época que es conocida como el Siglo de Oro por el chauvinismo hispano. Es verdad que es de oro para la literatura y la pintura, incluso para la arquitectura (Juan de Herrera) y la música (Tomás Luis de Victoria), pero para lo que concierne a la libre especulación, a la investigación abierta del mundo, no hay lugar en la España del Imperio. Desgraciadamente, este hecho posee una tremenda relevancia. Europa durante la Edad Media e incluso en el Renacimiento, era una zona más atrasada que otras, como China, La India o el mundo árabe. Sólo mediante el avance de la ciencia y el desarrollo de la tecnología experimental, Europa pasa a estar a la cabeza del mundo y en disposición, por tanto, de ambicionar su conquista. Esta ambición nos ha llevado al abismo muchas veces, pero esa es otra historia.

                No sólo España tenía problemas. Italia, que fue imprescindible en el Renacimiento, decae por esta época, después de que el filósofo Giordano Bruno fuera quemado en el Campo dei Fiori de Roma por ser declarado hereje, el año en que empezaba el siglo (nada menos que en 1600), y de que a Galileo se le condenara a prisión perpetua por haber dicho que la tierra giraba alrededor del sol, (contradiciendo al Antiguo Testamento en el que se cuenta que Josué pidió a Jehová que detuviera el sol para poder acabar con su matanza de gentiles). La decadencia de Italia va pareja con la de España, no en vano, gran parte de la península estaba en poder de la española corona de Aragón.

                Qué inventen ellos, es la consecuencia de aquel atraso, según un principio bastante mezquino, que hace de la necesidad virtud. No debe extrañarnos, pues, que los políticos corruptos que han vendido el país a los especuladores extranjeros, no hayan hecho nada para impedir que los investigadores españoles del siglo XXI desaparezcan de la faz de la patria y hayan permitido que se vayan a países más propicios a la ciencia y la investigación. Estos patriotas que nos quieren consolar dejándonos esas monumentales banderas de España, mientras ellos se llevan los beneficios de su corrupción a Suiza.
      
          Se trata por tanto de un asunto bastante antiguo que viene de largo.