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martes, 14 de febrero de 2017

PODEMOS: Un gran paso hacia la derrota.

Como viene siendo habitual, Jesús Maraña, que tiene la extraña costumbre de usar la cabeza para pensar lo que dice y lo que escribe, tiene razón cuando hace un análisis a bote pronto de lo de Vistalegre o cómo él lo llama de Vistatriste.

Lo que ha sucedido en la superficie lo ha contado ya todo el mundo, en especial la cúpula de Podemos: Pablo Iglesias ha ganado. Pues muy bien. Me alegro. El problema no es ese, llegado el caso me hubiera alegrado igual si hubiera ganado Íñigo Errejón, o los anticapitalistas; el problema es: ¿ha ganado Podemos?

A mí me parece, con toda humildad, que Podemos ha perdido mucho.

En primer lugar ha perdido mucho por el espectáculo que han dado. Prefiero que las cosas se digan con sinceridad a que se tapen las diferencias en hipócritas actitudes falsamente conciliadoras, como las de la Sra. Cospedal y la vicepresidenta, dos personas que no se dirigen la palabra la una a la otra. Ya sabemos que Aznar está muchísimo más lejos de Rajoy que Iglesias de Errejón. Ya sabemos que casi ningún medio, mientras se dedicaban a airear las diferencias podemitas, ha mencionado la enorme división de los dos presidentes populares. Ya sabemos que las formas (y los fondos) de la mayoría de los medios españoles son una vergüenza cuando está Podemos por medio y que si nos fijamos en los medios públicos la cosa es de juzgado de guardia, como la entrevista que le hicieron el lunes día 6 por la tarde a Pablo Echenique en la radio del gobierno, (que no es la radio pública). Pero siendo todo esto cierto, no lo es menos el hecho de que para no perjudicar a la formación sería mejor que hubieran evitado, cuando menos, las frases mal sonantes y mal intencionadas que se han dedicado unos a otros. Una cosa es hacer primarias y otra muy distinta es la lucha libre, aunque sea pressing catch.  

En segundo lugar, me parece que Podemos ha perdido porque aumentar la unanimidad ante el líder es menguar la diversidad. Se mire como se mire.

Pero lo más grave de todo lo que ha sucedido es que ha triunfado la visión más perjudicial de Podemos de cara al electorado. Pablo Iglesias ha conseguido convertir el congreso de Vistalegre en un plebiscito a su favor y, es sabido, que la imagen del líder no sale bien parada en las encuestas de valoración de líderes. Como bien dice Maraña, el líder más valorado por la militancia no suele coincidir con el más valorado por los votantes.

Veamos las consecuencias del congreso en lo que se refiere a la estrategia a corto y a medio plazo. La derecha tradicional mantiene un gran porcentaje de apoyos porque la operación “ciudadanos” no ha conseguido mucho éxito de momento, aunque se irá consolidando como la opción de derechas más joven, más adaptada a los nuevos tiempos. En todo caso, la derecha siempre se une porque lo hace por razones pragmáticas. La izquierda tiene fama de materialista, pero la derecha lo es mucho más. Ellos creen más en la lucha de clases que los marxistas más convencidos y no van a dejar de votarles ni por la corrupción ni por nada. Debemos mirar, entonces, qué pasa en la izquierda. Si cerramos todas las puertas a un pacto con la izquierda centrista del P.S.O.E. tendremos que valernos sólo de nuestras fuerzas. ¿Pensamos que vamos a poder copar todo el espacio de la izquierda? En el mejor de los casos, podemos asestarle un gran sorpaso al P.S.O.E., incluso conseguir que una gran parte de los socialistas apoye a Podemos, pero, ¿no quedará siempre un porcentaje de, digamos, un 15% de militantes recalcitrantes que nunca van a apoyar el cambio? Cualquier división en la izquierda es una garantía de que Mariano Rajoy seguirá gobernando hasta que se harte y ponga a un sucesor al frente del P.P., en cuyo caso su sucesor seguirá gobernando porque la izquierda va a seguir dividida, por lo menos hasta que desaparezca por muerte natural toda la generación que ahora tiene cincuenta y cinco años o más. Es decir, hasta dentro de unos treinta años.

Además, la cosa puede ir a peor. Si en las últimas elecciones la izquierda se ha dividido casi en dos mitades, ¿no podría ser que el triunfo de la línea más “pablista” en el congreso haga que el electorado huya de Podemos? Por la izquierda sólo se pueden ganar votos que fueron a la abstención, pero la mayoría del posible nuevo electorado habrá de venir del espacio situado a la derecha de la formación y el resultado del congreso no va a animar a ese posible electorado a cambiar de opinión. Además, el desgaste de los días previos al congreso se va a cobrar su tasa de nuevos disidentes que dejarán de votar a la formación.

Estratégicamente veo difícil el futuro de Podemos, pero hay aún más razones de preocupación si miramos a los objetivos a cumplir a largo plazo. La propia definición del proyecto de Podemos supone establecer una clara distinción entre lo que podríamos llamar la vieja izquierda, representada, en el mejor de los casos, por Alberto Garzón, (que se presenta a sí mismo diciendo: “yo soy comunista”); y la nueva izquierda que, pienso que es el espacio natural de Podemos. ¿Cuál es ese espacio? La vieja izquierda representa a la clase trabajadora, pero solamente a esa clase trabajadora que dispone de un puesto de trabajo y que quiere defender sus intereses frente al empleador que le paga, la misma que apoya a los sindicatos tradicionales. La nueva izquierda apoya igualmente a esos trabajadores, pero es mucho más. Es la izquierda que se preocupa por los derechos civiles de todos, los de las mujeres (el 50% de la población) y la población L.G.T.B.I., los de los inmigrantes, los ciudadanos de los países pobres que viven los efectos más nefastos de la globalización. Es la izquierda que se preocupa por la paz, por el desarme y la negociación para conseguir espacios de consenso y la que se opone a la proliferación de armamentos de todo tipo. Es la de los que entienden que el mayor problema de nuestro tiempo es el medio ambiente, el cambio climático, los peligros nucleares y todo lo que afecta a la salud del planeta que es nuestra salud. Es la de la gente que, cada día en mayor porcentaje, se preocupa por el bienestar de los animales. La izquierda de aquellos que piensan que la lucha de clases no se dirime hoy contra las empresas en sí, sino fundamentalmente contra las grandes corporaciones monopolísticas que dominan el mundo de la economía y también el de la política, las que están en manos del 1% de la población mundial que tiene la mitad de la riqueza del planeta. Los que creen firmemente en la democracia. Los que creen en el progreso y en la educación. Los que creen que si no cambiamos nuestra forma de pensar estamos condenados al abismo. 

Esa es la nueva izquierda que debe de triunfar en España para triunfar después en Europa y en el mundo. La vieja izquierda ya sabemos a lo que ha llegado: a tener una docena de diputados en el congreso y casi nula presencia política en el país.

¿Hacia eso caminamos al son de l’staca de Lluis Llac? 


lunes, 14 de noviembre de 2016

Ciencia y filosofía IV

Aquel amigo mío que me informó de que las ciencias habían acabado con la filosofía, que había pasado a ser una cosa del pasado y claramente irrelevante, me preguntaba ayer: “¿Quién entiende lo que está pasando en EE.UU. con la victoria de Donald Trump?”
Con un poco de mala fe le respondí: “pregúntale a la física”. 
A lo que me contestó: “Esto es un tema de la sociedad”.
“Pues pregúntale a los sociólogos”. Le dije.
Pero claro, los sociólogos nos responderán que el x% de la población blanca mayor de 25 años y con estudios superiores había votado en un y% a la candidatura de Hilary Clinton, y otras cosas de este cariz.
Los datos son muy buenos porque sirven de ayuda para hacer un análisis, pero quién lo hace ahora. Tal vez el problema no sea sólo sociológico. Tal vez haya también razones culturales, psicológicas, morales. Bueno, habrá que crear una comisión dónde estén representados todos estos campos y alguno más por si acaso, tal vez los meteorólogos, (por lo del cambio climático), y algunos más.
Estas comisiones tal vez se empiecen a formar a partir de ahora. No me extrañaría. Pero, aun así, no llegaríamos a ninguna conclusión. Los científicos no tienen vocación crítica, sólo analítica, así que nos aburrirían aportando estadísticas y poco más.

Tal vez el problema es que no existe una sociología de la sospecha. Porque, según Paul Ricoeur, sí existen filosofías de la sospecha, como las de Marx, (sobre la economía), Freud (sobre la psicología) y Nietzsche (sobre la cultura). Estos tres filósofos, (pues los tres lo fueron más allá de la economía, de la psicología o de la antropología), entendieron que la conciencia, en su conjunto es una conciencia falsa, debido a los intereses económicos, a la represión del inconsciente o al resentimiento de los débiles.

A partir de aquí se empiezan a entender muchas cosas, pero claro, para eso se precisa de una actitud crítica de la que las ciencias carecen. No hace falta que uno sea licenciado en filosofía, es una actitud. Podemos encontrarnos con personas sin especialidad científica ninguna que tienen una visión más lúcida que otros, como podemos ver en el ejemplo siguiente.

 Un prócer de la patria se dirige al vulgo (con boina): “¡O nosotros o el caos!” Y el vulgo, como es ignorante, (pero sabe que a ellos no los quiere), responde: “¡¡El caos, el caos!!” Y el prócer, desde su alto atril, les contesta: “es igual, también somos nosotros”.
Esta portada de la vieja revista HEMANO LOBO del 2 de agosto de 1975 era una viñeta de Ramón, que, muy acertadamente, el diario digital PÚBLICO ha recuperado en un artículo titulado: “14 viñetas viejunas que siguen vigentes hoy día”.

Tal vez esta viñeta nos dé una primera respuesta a las preguntas que nos hacemos sobre lo de Trump.



martes, 25 de octubre de 2016

Ciencia y Filosofía III

Los científicos dicen: “estamos en condiciones de explicar el mundo, el origen de todo está en el Big Bang”.

Les contesta Hans-Georg Gadamer con otra pregunta: entonces, ¿qué había antes del Big Bang? 

Falacia de la unidad.

   Desmontar las mentiras es el reto más decisivo al que nos enfrentamos hoy día (y siempre) en la acción política. Ayer estuve oyendo ciertos debates sobre la desunión de la izquierda. Este tipo de planteamientos, utilizan los trucos más zafios de la retórica del discurso: en este caso, dar por hecho que la izquierda está dividida. Lo cual, como veremos a continuación es falso. Airean los trapos sucios durante los más caros minutos de la programación de los medios en debates en los que presentan un problema que no existe. La izquierda en España está unida, más unida aún que la derecha.
   La nueva izquierda se fue uniendo desde Podemos, el partido que ha conseguido una porción enorme del electorado que se ha movido hacia sus postulados, y que nunca ha sido reacio a unirse con otros que persiguen objetivos parecidos a los suyos. Podemos ha llegado a acuerdos con Las Mareas, que en Galicia se han convertido en una fuerza de peso en la izquierda; también, hizo lo propio con Compromis, la ejemplar organización de izquierdas que ha canalizado la oposición crítica al P.P. Valenciano, ganándose el derecho a una amplia representación electoral; lo hizo con los ecologistas de EQUO; también con Iniciativa per Catalunya Els Vers; y por último, en un “más difícil todavía” con Izquierda Unida, el tradicional representante de la izquierda-izquierda (programa-programa), pese a sus orígenes como partido de un régimen que ha sido recientemente puesto en cuestión, por ejemplo por la financiación que han seguido. Acumulando deudas con la banca que son una espada de Damocles que puede mediatizar sus decisiones. A pesar de serias diferencias con los antiguos comunistas, Podemos se ha coaligado también con ellos. Queda fuera de esta unión el partido socialista. Pero las diferencias con el P.S.O.E. no son de matiz. Veámoslo con algo más de detalle.
   Hace muchos años que el P.S.O.E. viene escapándose de forma decidida de cualquier postura de la izquierda para abrazar sin rubor cualquier mensaje neoliberal. Primero rompió con los socialistas herederos del pasado republicano (Suresnes); luego con las bases teóricas del marxismo, sin explicar cuáles eran ahora sus nuevas bases teóricas para avanzar hacia un mundo más justo, (que es la mínima aspiración de un grupo que se define como de izquierdas). Después de hacer campaña contra la entrada de España en la OTAN, nos metió en la Alianza Atlántica sin el más mínimo sonrojo por su parte. Felipe se definió militante del cinismo al afirmar: gato blanco, gato negro, da igual si caza ratones. Lo que llamaron la nueva vía era en realidad la vieja derecha de siempre. Felipe y sus ministros entraron por las puertas giratorias en la gloria del poder mientras que al resto de los mortales nos decían que era mejor morir tiroteado en el metro de Nueva York que en el Moscú soviético. Mientras, ellos en sus yates defendían la libertad de mercado: el nuevo Dios de su teología.
   Todo esto les funcionó bien hasta que las élites del poder real decidieron ir a por todas y dejarse de tonterías, rompiendo el pacto social al apropiarse de la riqueza nacional que arrebataron a las clases humildes, hartos ya de tener que compartirla con ellos. Antes esta situación, los socialdemócratas se vieron reclamados a hacer algo e hicieron lo que sabían: hablar desde la izquierda y actuar desde la derecha. Los socialistas iniciaron los recortes en España, las reformas laborales y todo el programa económico que luego la derecha ha continuado. Modificaron la Constitución para declarar que la prioridad nacional no es el bienestar de los españoles sino el pago de la deuda a cualquier precio, y lo hicieron, todos a una, la derecha y la izquierda autodenominada responsable.
   Después de todos estos antecedentes, llegamos a la actual situación política. El P.S.O.E. hace un primer intento de formar gobierno y busca aliados, pero en C’s, la formación que pretende representar a la nueva derecha. Podemos tenía más votos y más diputados, y se supone que comparte intereses con los socialistas, pero ellos formaron su alianza con la nueva derecha para luego hacer la trampa de decirle a Podemos: ya hemos hecho la alianza, ahora uniros a nosotros. La lógica respuesta de Podemos se convirtió en la justificación para acusar a la izquierda “radical” de haber roto la posibilidad de un gobierno “de cambio”, tesis aireada por toda la prensa nacional. ¿Se referían a un cambio a derechas?
   En definitiva, la socialdemocracia, y no sólo en España, ha entrado en una fase de total esquizofrenia que la tiene sumida en la indefinición. Hablan desde la izquierda y actúan desde la derecha. Hasta sus amigos demócratas en EE.UU. tienen una práctica política más cercana a la izquierda que la que practican los socialdemócratas europeos.
   A pesar de todo lo que llevo relatado sobre los cambios y mudanzas y, digámoslo claramente, las traiciones que los socialistas han realizado desde los años de la transición, a pesar de todo ello, Podemos siempre ha dicho que tenían que encontrar un punto común de entendimiento en la izquierda, (por supuesto, no en la derecha de C’s), y hubo un momento en que Pedro Sánchez, seguramente  por su interés particular de ser presidente del gobierno, estuvo decidido a hacerlo. La respuesta dada desde la élite socialista, (todavía bien dirigida por Felipe y apoyada en el control de los medios antiguamente socialistas de Cebrián), ha roto definitivamente esa posibilidad. Sin embargo el 70% de la militancia socialista está dispuesta a negarse a apoyar un gobierno de Rajoy. Por tanto no hay división en la izquierda, hay un grupo pequeño de dirigentes que controlan el partido que se niegan a negociar nada con la izquierda, (grupo que necesariamente hay que excluir del ámbito progresista), el resto podría participar de algún tipo de unión o de acuerdo, si el comportamiento antidemocrático y despótico de una élite sumisa al poder económico no lo hubiera impedido de forma torticera.


   No sabemos dónde acabará el P.S.O.E., pero de seguir en manos de esta minoría de falsos socialistas acabará como el PASOK y como el Partido Socialista Italiano: en el cementerio de la historia.

jueves, 15 de septiembre de 2016

Sobre lo inevitable.

El electorado ha debido pensar que el PSOE podía ser capaz de revertir la situación del país, visto el desgaste que, según dicen las encuestas, está sufriendo Unidos Podemos. Parece como si no hubieran visto las declaraciones de Susana Díaz que según Público “desata una ola de apoyos a Vara tras defender que el PSOE deje gobernar a Rajoy.

Es un desafío muy grande el que enfrentan los socialistas, pues, si se confirma que el bipartidismo se ha terminado en España, su actitud supondría a medio y largo plazo el abandono definitivo de toda posibilidad de gobernar. La derecha siempre ha estado unida y, aunque le haya salido Ciudadanos como alternativa, (por si los jueces meten a todo el partido en la cárcel), siguen uniéndose sin ningún problema, incluyendo a los de Rivera, como acabamos de ver. Si por su parte el PSOE se ha impuesto el veto a los de Podemos (y a cualquier opción de izquierdas o progresista), eso significaría que no le volveremos a ver en el gobierno de España en mucho tiempo; ni al PSOE ni a ninguna opción de izquierdas.

La única alternativa que se plantean los socialistas para volver a gobernar pasa por la desaparición de Podemos de la faz de la Tierra, para lo cual han puesto a trabajar a sus ejércitos mediáticos codo con codo con los de la derecha casposa, ejércitos que parecen dirigidos por el prócer Felipe, quien ora desde su yate ora desde esa inmensa finca cerca de Guadalupe que adquirió tiempo atrás, estaría en contacto frecuente, imagino yo, con Cebrián para dirigir el ataque sin que nadie se despiste ni un pelo. Bueno, con la única excepción de Iñaki Gabilondo, que, desde su atalaya de jubilado, resiste ya como el último bastión de una izquierda (moderada) próxima a los socialistas. Ah, y se me olvidaban los cuatro o cinco militantes que le deben quedar a Izquierda Socialista, desarticulada a pesar de contar con un buen dirigente como el profesor Pérez Tapias.

Mientras dure la situación de saqueo a la que nos someten la banca y las grandes empresas apoyados desde Berlín por esto que llaman la Unión Europea, no creo que Podemos quede totalmente anulada, aunque muchos abandonen el barco porque el asistente de Echenique no pagaba las cuotas de la Seguridad Social, pongamos por caso. Y mientras tanto pagaremos la luz al precio que la pagamos (y lo que nos suban), a la gente la echaran de su casa por un impago, la educación pública, la sanidad pública y el estado de bienestar serán un recuerdo, al tiempo que perderemos nuestras pensiones.
Este país se dividirá en emprendedores como José Manuel Soria, Rita Barberá, Rodrigo Rato o Felipe González y gente sin iniciativa que tendrá que volver a acostumbrarse a pasar hambre. Pero hay una posibilidad que la gente no contempla: sucederá lo que entre todos permitamos que suceda. Lo único que es inevitable y está escrito es la muerte. Lo demás es negociable.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Ciencia y filosofía II

Los que afirman que la filosofía está superada porque ha sido sustituida por la ciencia, quizá no sepan que si pudiéramos traer aquí a Isaac Newton, el más grande científico que ha existido, (al menos hasta Einstein), y le preguntáramos a qué se dedicaba, nos contestaría que era filósofo. ¿Entonces…?

El problema es que no hemos definido bien qué es filosofía y qué es ciencia. La gente entiende por filosofía aquello que le han hecho estudiar en el instituto. Si por mí fuera, quitaría de los libros de texto toda la que va desde San Agustín hasta Descartes, ambos incluidos. Es decir, reduciría el ámbito de los libros en 1.200 años y lo centraría en la filosofía olvidándome de todo lo que dice serlo y no lo es. ¡Lo que me lo agradecerían los estudiantes! Estoy seguro que muchos querrían ir a la universidad a estudiar filosofía después de esa limpia. !La maldita escolástica y demás patrañas¡

Muchos que dicen que la filosofía está superada, son personas que creen que Dios existe, que tuvo un hijo que andaba sobre las aguas concebido por una virgen gracias a la acción del espíritu santo y que cuando se mueran van a gozar (en cuerpo y alma) de la eterna presencia de Dios. Y se quedan tan panchos diciendo que la filosofía está superada.

¿Por qué la derecha pone la religión como asignatura obligatoria en la enseñanza y quita la filosofía y de paso también la música y las artes? Los que no sois de derechas deberías pensar un poco en esto.

Filosofía, como todo el mundo sabe, viene del griego “filo sofos” que quiere decir amante de la sabiduría. Para ser filósofo solo hacen falta dos cosas, a saber: una gran curiosidad que te lleve a hacerte preguntas de todo y una pasión desaforada por la verdad, (que a menudo te puede conducir a morir quemado en la hoguera si la verdad que afirmas entra en contradicción con los intereses de otros). Si tu forma de pensar combina estas dos facultades ya eres filósofo. No hace falta que nadie te de un título universitario ni siquiera que hayas leído la Metafísica de Aristóteles, aunque, si tienes ocasión, ambas cosas te podrían venir bien.

De la misma manera, si no tienes una gran curiosidad y un exacerbado sentido de la verdad, no eres filósofo. ¿Se puede ser filósofo o científico y creer que Jesucristo dejó impresa su figura en la sábana santa que se conserva en la catedral de Milán? Ciertamente no. Pues, sin embargo, existe un Centro Español de Sindología, una supuesta “ciencia” que se dedica a estudiar la dichosa sábana. Los que esto afirman trabajan para la Iglesia Católica que está empeñada en defender este tipo de cosas. Hace poco, el Papa Wojtyla reconoció que la Iglesia se equivocó en acusar a Galileo. Y punto. Llegará un día en que pidan perdón por engañar a la gente con una sábana, y no pasará nada. Ratzinger no es filósofo: es un mentiroso que se dedica a engañar a incautos. 

En rigor, no existe diferencia alguna entre filosofía y ciencia, las diferencias existentes son de orden menor, por ejemplo de método. Mientras que la primera tiene interés en la totalidad, por conseguir soluciones que nos expliquen el mundo, la ciencia necesita centrarse en un objetivo muy pequeño, todo lo concreto que se pueda, para estudiarlo y llegar a comprenderlo. Pero, no se debe perder de vista lo que decíamos de Newton, nunca ha existido contradicción, enfrentamiento, pugna o confrontación entre ambas. Antes de ser ciencia, las matemáticas, la física, la biología, la astronomía, han sido filosofía. El método científico lo inventaron los filósofos. Un ejemplo de esto es que Aristóteles acabó dedicándose a la biología y fue el científico que creó la primera clasificación de los seres vivos, la taxonomía de los animales y de las plantas, recorriendo el Mediterráneo oriental en busca de nuevas especies.

En los tiempos que corren, lo que está un poco desacreditado es creer en que con nuestro pensamiento podemos llegar a una explicación total del mundo. Pero esta es una cuestión que ya se planteó hace años. ¿Y quiénes fueron los que la plantearon? Pues claro, los filósofos. De la misma manera que los científicos han demostrado que los principios físicos de Newton no eran correctos y la física moderna los ha superado. 

viernes, 9 de septiembre de 2016

La fiesta de las infraestructuras

Equivocar las guerras es empezar a perderlas. Hay dos cantinelas recurrentes en Extremadura que ya aburren, a saber: el AVE y la autovía Badajoz-Cáceres. Vayamos por partes.

El AVE es un sistema de transporte carísimo que los países que diseñan su ferrocarril racionalmente solo utilizan para recorridos muy concretos que tienen gran número de pasajeros. Aquí el dato: en España no hay una sola línea de AVE rentable, todas nos cuestan dinero a los españoles todos los años. Incluso Madrid-Barcelona, que une dos ciudades enormes, no es rentable. Francia, pionera en esto de la alta velocidad, con un 50% más de población que nosotros y una renta mayor, tiene un TGV de París a Burdeos, otro a Marsella, otro a Bruselas con conexión Londres, y otro a Ginebra. En Alemania hay uno de Colonia a Würtzburg y otro de Kassel a Hanover y Berlin, más algunos recorridos rápidos de corta distancia. En Italia hay uno que va de Turín y Milán hasta Nápoles, partido en dos tramos. ¿Cómo no va a tener un AVE Badajoz? Faltaría más.

Imaginemos un AVE Madrid-Badajoz. ¿Cuánta gente podrá usarlo diariamente, cincuenta personas, cien? Un billete de ida y vuelta a Barcelona, cogido con cierta antelación, cuesta unos 150 € y es una línea con mucha demanda. ¿Cuánto costará un billete de ida y vuelta a Badajoz? No menos que eso, porque la demanda no es comparable ni de lejos. Quién se va a gastar eso en el AVE si el autobús te cuesta 30 € (ida y vuelta) y lo puedes conseguir por 15€ si lo compras anticipadamente, (como hicimos con el AVE). Y que no me digan que hay ofertas de RENFE más baratas. Eso es publicidad. Tienes que coger el tren de las 6 de la madrugada y tienes que sacar el billete con un mes de antelación. Si hubiera un AVE a Badajoz saldría casi vacío todos los días.  

La otra cantinela es la autovía de Badajoz a Cáceres, que ha vuelto ahora con fuerza, (además las cantinelas de Badajoz-Zafra y otras de ese jaez). Para ir de Badajoz a Cáceres, se puede ir por la EX-100 que tiene unos 92 km. o por la autovía A5-A66 con 134 km. En ambos casos se tarda alrededor de una hora, por la diferencia de velocidad media entre la autovía y la carretera. Si hubiera una autovía de 90 km. directa, como se pide, se tardaría 45 minutos y nos ahorraríamos 15 minutos. Nada más. Y que no me digan que es por la seguridad, porque para eso te vas por Mérida y tardas lo mismo que por la carretera pero más seguro.

En este caso tenemos los mismos problemas de viabilidad económica que mostrábamos cuando hablábamos del AVE. Como prueba de ello propongo un sencillo ejercicio que nos proporcionará un test de los flujos de tráfico de la actual carretera, ejercicio que ya he propuesto en otras ocasiones. Sitúese el irritado pacense que ha leído los mensajes de Antonio Manzano y otros próceres locales que reivindican la autovía sobre el mapa del Google (Google Maps) en la red. Coja varios tramos entre las dos capitales de provincia extremeñas y sitúe el muñequito de Street View en la EX-100. Con toda seguridad verá en todos los casos un magnífico paisaje extremeño de encinares y dehesas donde, de cuando en cuando, se puede ver ganado vacuno de la mejor calidad pastando de manera extensiva, en la mayoría de las imágenes que obtendremos no veremos ni un coche circulando, o como mucho un solitario vehículo en medio del paisaje, paisaje cortado por la grieta gris de la carretera que el ser humano ha tenido que construir para mejorar sus comunicaciones. Imagínese ahora lo que hay que hacer en ese paisaje para hacer pasar una autovía cómoda, con viaductos, desgarradores desmontes de tierra, terraplenes que bajan hasta los ríos, etc. Esto  entraría dentro de lo opinable, pero cualquiera comprenderá que sería una pena.

Lo que no es opinable es que esa sierra, la Sierra de San Pedro, que es la que hace que el camino tenga algunas curvas y cambios de rasante que queremos eliminar con la propuesta de autovía, es una ZEPA, o sea, una Zona de Especial Protección para las Aves, uno de esos parajes especiales por su valor ambiental que permiten el desarrollo de la vida natural, concretamente en lo que respecta a las aves, pero también para el resto.

Como quiera que España es un país desarrollado de Europa, que hace muchos años que está obligado a respetar  la directiva comunitaria 79/409/CEE y modificaciones subsiguientes, que obligan a limitar los usos de estas zonas para conseguir la supervivencia de la fauna local, difícilmente se podría hacer una autovía que atravesara esos paisajes creando un muro para su circulación natural.

La última vez que estuve en el monasterio de Guadalupe que es el orgullo del patrimonio extremeño, (esa magnífica construcción mudéjar que aloja tantos tesoros), quedé entristecido al comprobar cómo ni siquiera ese edificio está correctamente rehabilitado. Ayer estuve en la capital de la Comunidad y pude ver, paseando por sus calles, qué las iglesias barrocas, los palacios renacentistas y el patrimonio histórico de la ciudad en general presenta un estado de abandono propio de otras épocas, al igual que otras poblaciones extremeñas, (no quiero hablar de Badajoz que me hago mala sangre). En el resto de España, al menos los edificios principales de las ciudades están bien conservados y han tenido obras de restauración para que su aspecto sea tan esplendoroso como merecen. Aquí no.

En Extremadura cerraron hospitales, consultorios médicos, consultas de urgencia, y demás instalaciones de salud pública, especialmente en el mundo rural, como consecuencia de la crisis económica. Y no los han repuesto.

En Extremadura, como en el resto del país, hay niños que si no comen en el colegio no tienen una alimentación adecuada y completa. No es que pasen hambre, pero no comen bien. Y todavía hay recortes en los comedores escolares.

En Extremadura hay muchos trabajadores que han terminado de recibir el subsidio por desempleo y no tienen ni empleo ni subsidio.

Extremadura está entre las peores zonas de España en lo referente al nivel educativo de la población. En un país que ocupa las peores posiciones de la OCDE. Podíamos haber invertido una parte importante de nuestra riqueza (y de los fondos europeos recibidos) en educación como ha hecho, por ejemplo, Finlandia. Un país que tenía menos renta per cápita que nosotros en los años ochenta y que ahora es un ejemplo mundial de educación y, consecuentemente, de eficacia económica y desarrollo. Pero nosotros no. Aquí preferimos hacer un inmenso edificio para alojar la biblioteca del Estado, aunque los fondos de libros no aumenten, que estamos en crisis. O construir un inmenso museo de arte contemporáneo, mientras que no destinamos ni un euro a financiar proyectos artísticos entre los jóvenes.

En Extremadura, en mi ciudad, se rebajaron los bordillos para hacer los pasos accesibles a minusválidos, pero yo he visto que en la mitad de ellos se tienen que parar y saltar el obstáculo como buenamente puedan, porque no están bien hechos. Pero no pasa nada.

En Extremadura, en mi ciudad, hay zonas que todavía no están pavimentadas, que están con el suelo de tierra porque la administración dice que no sabe si son particulares o públicas. No pasa nada, así siguen, pero necesitamos un AVE.

En Extremadura no tenemos un solo kilómetro de vía de ferrocarril electrificada. Pedimos muchos tramos de alta velocidad pero la red ferroviaria en todo el país es mínima comparada con cualquier país de Europa, donde utilizan el ferrocarril como un medio de comunicación habitual, por ser más limpio y cómodo. Hablamos de coches eléctricos y no tenemos ni trenes eléctricos.

En Extremadura, en mi ciudad, tenemos unos pocos carriles para bicicletas, pero no está resuelto el uso de la bici en todas las calles. Nadie se queja, hasta que algún ciclista pasa deprisa por la acera y entonces sí, maldecimos a los ciclistas. Pero necesitamos un AVE y una autovía.

Los fondos de la Comunidad Autónoma y del Estado Español son limitados, de hecho nos hemos gastado lo que no teníamos y nuestra deuda es propia de eso que se llama despectivamente el Tercer Mundo.

Pero exigimos un AVE a Madrid y una autovía a Cáceres.

Algún día nos daremos cuenta de que lo de las infraestructuras, las grandes obras públicas, son un engaño que nos han colado las grandes empresas con la inestimable colaboración de los políticos y que ambos, empresas y políticos, se han llenado los bolsillos a costa nuestra, mientras nosotros les aplaudíamos y les votábamos.

fotos Google Maps